MATERIAS PRIMAS. EL ENEMIGO OCULTO por Albert Salvany

Uno de los datos económicos más seguidos y monitorizados a nivel macro es la inflación. La subida de una determinada cesta de productos es considerado un indicador de referencia respecto a la economía de un pais o zona determinado. Una subida del incidador puede anticiparse y preceder a un calentamiento de la economía y por lo tanto puede marcar a los bancos centrales de forma anticipada una caída del crecimiento.

Esto les permite tomar medidas preventivas disminuyendo las acciones expansivas de la economía para evitar ese precalentamiento.

Pero como todo en los últimos años, parece que queda reducido al ámbito de la pura teoría, y si escuchamos a los gobernadores de los bancos centrales, la inflación ha dejado de ser un dato de referencia y ya no es relevante, sobretodo por que en esta ocasión, parece que se va a disolver por si misma.

Esto choca mucho a nivel visual si comparamos la evolución del indicador.

La subida de los precios es espectacular, no existe otra definición, por mucho que quiera minimizar y además se argumente que venimos de una situación de contracción del consumo derivada de la pandemia.

Sinceramente, parece que da la impresión de que la prioridad es que no cunda el pánico. El motivo es muy simple: la situación macro no está para tomar medidas correctoras ahora, y es algo que llevamos arrastrando desde hace varios años, consecuencia de una política expansiva que ha inundado los mercados de liquidez y que el problema va ser ahora para retirarla.

Pero… es realmente este pico de la inflación algo marginal?. Pues como hemos comentado hay varios datos que nos pueden indicar que esto no es así y que nos enfrentamos a un problema grave que veremos cómo impactará en el consumo, en las políticas monetarias y en los mercados financieros.

Las materias primas, una fuerte señal de alarma.

Más allá del mero dato estadístico, creo que es fácil percibir que estamos ante una situación anómala, la cuestión es identificar su origen. Todos hemos oído estos días que se está produciendo una fuerte escasez de circuitos integrados y chips.

La electrónica ya es la base de muchos de los productos que consumimos, por lo que este hecho está afectando a muchos sectores, demorando entregas y con otras consecuencias. El resultado es un desabastecimiento de muchos de estos productos que tienen un origen: la China.

Pero más allá de consideraciones geopolíticas, lo que si podemos ver es que esto no es sólo un problema de logística, sino que un vistazo a la evolución de los precios de las materias de uso industrial (metales y energía principalmente) nos muestra como prácticamente todos sin ninguna excepción han sufrido importantes alzas desde el último trimestre de 2020:

  • Aluminio: +66.88%
  • Cobre: 59.80%
  • Petróleo (WTI): 50.28%
  • Paladio: 33.63%
  • Platino: 9.73%

Y este ascenso tiene un protagonista destacado el Gas Natural (+205.40%), de ahí la crisis de precios que estamos viviendo en la energía. Todo esto tiene unas importantes consecuencias y puede ser la antesala de peores escenarios, por lo que es conveniente hacer un seguimiento de todos estos activos.

Los fletes marítimos, una muestra más

Pero en este gráfico tenemos otro activo, el BDI o Baltic Dry Index. El Baltic Dry Index puede ser un desconocido para la mayoría de la población, pero no para los especialistas e inversores que trabajan con materias primas

Es un índice de fletes marítimos, ósea de costes de transporte por barco de cargas a granel. Gestionado desde Londres. Recoge la media del precio del transporte por mar de las principales materias primas.

Es fácil deducir que en un escenario de crisis este índice tiene que reflejar fuertes caídas derivadas de la disminución de producción y por tanto, demanda de transporte. De forma contraria en fases expansivas y de alto consumo podemos ver cómo la demanda de transporte aumenta por el aumento de producción y por tanto, el indicador sube.

Pues estamos viendo como los fletes ahora mismo han subido un 214% respecto al año anterior.

Un dato muy llamativo y que no hace más que reflejar la singularidad de la situación, y que se suma a los precios de las materias primas. También es posible achacar este aumento de precio a que ahora la demanda está solicitando todo lo que no pudo adquirir durante el confinamiento, pero hemos visto como la situación se iba normalizando y no hemos visto la correspondiente relajación en las tarifas de los fletes.

Conclusión: Vigilancia estrecha

Creo que no disponemos de toda la información para sacar un criterio claro, pero estos hechos llamativos y esta situación anómala lo que nos está indicando es que debemos seguir a los mercados muy de cerca. La economía está tensionada y no está funcionando como debería y por tanto, podemos tener hechos o movimientos inesperados.

Ahora bien, lo que es seguro es que tanto el hecho del aumento de precio de las materias primas como de los fletes marítimos no se corresponden en absoluto con una situación no inflacionaria, sino más bien al contrario. Por lo que la teoría de que esta inflación desaparecerá por si sola y que no es real es más que dudosa.

 

 

Albert Salvany

Abrir chat