LAS BONDADES DE LA DIVERSIFICACIÓN por Alejandro Lucas

Siempre hemos escuchado que la diversificación es importante, por aquello de “no poner todos los huevos en la misma cesta”. Sin embargo, muchos inversores son “fans” de un solo producto: hay quien nunca invertiría en renta variable por no tolerar el riesgo de pérdida y quien, por el contrario, necesita la adrenalina que las subidas y bajadas de la bolsa le producen. Vamos a intentar aportar un argumento a favor de la diversificación, desde la óptica del tipo de activo.

Al final, todo inversor quiere:

  • Seguridad: O sea, no perder dinero.
  • Buena Rentabilidad
  • Liquidez: Poder disponer del dinero si lo necesita.

Pues bien, de estas características deseables: ningún producto o activo reúne las 3 por sí sólo, ¡No existe la cuadratura del círculo ni tampoco el activo/producto perfecto! Los buenos suelen cumplir con 2 de ellas a cambio de renunciar (de forma controlada y temporal) a la tercera.

Por ejemplo, las acciones son en general líquidas y rentables, pero no siempre recuperaremos la inversión si necesitamos vender en el corto plazo (a veces tampoco en el largo). Los bonos también son líquidos y son seguros (al menos a vencimiento), pero su rentabilidad no suele cubrir contra la inflación en el largo plazo.

Los malos productos, normalmente, nos hacen renunciar a dos características deseables por la promesa de cumplir la tercera, que es la única “que nos venden”. A todos nos vienen a la cabeza, por ejemplo, esos productos garantizados… Que ni son líquidos ni ofrecen rentabilidad atractiva. O cuando nos hablan de rentabilidades maravillosas… pero sin mencionar el riesgo que suponen.

Por lo tanto, lo ideal parece repartir nuestras inversiones en al menos 3 partes, renunciando temporalmente en una a la liquidez, en otra a la seguridad y en otra a la rentabilidad, a cambio de obtener en cada una de ellas beneficios que compensen en los otros dos aspectos.

Será decisión de cada cual (en función de su edad, patrimonio, capacidad de ingresos recurrentes, aversión al riesgo, necesidades futuras…) la parte de sus ahorros que destina a cada una de ellas.

Nuestro objetivo, como desarrolladores de sistemas, es poner a disposición del público una alternativa de diversificación a los productos de inversión más tradicionales. Implementamos estrategias para invertir en activos muy líquidos buscando aquellas que han mostrado históricamente una buena relación entre la rentabilidad obtenida y el riesgo asumido.

Como trabajamos con productos apalancados (los futuros), en nuestro caso el control del riesgo es de una importancia aún mayor si cabe. Sobre la medición del riesgo de una estrategia, algunos de los ratios que disponemos para valorar la relación rentabilidad / riesgo que ofrece y sobre cómo determinar el capital óptimo para operarla, hablaremos en próximos artículos.

Alejandro Lucas