¿Futuros o CFDs? por Alberto Barea

Aprovechando la noticia que adelantamos anteriormente del lanzamiento por parte de la CME de los contratos de futuros Micro del SP500, Nasdaq 100, Russell 2000 y Dow Jones, analizaremos algunas de las características más destacadas de dos de las diferentes opciones que existen para poder operar índices bursátiles: los futuros y los CFDs (contratos por diferencias).

Las características más destacadas de contratos de futuros son las siguientes:

  • Los futuros son contratos estandarizados, tanto en activo subyacente, tamaño, fecha de vencimiento y forma de liquidación.
  • Las posiciones se liquidan diariamente al precio de cierre de mercado.
  • Cuentan con un sistema de garantías por el que todos los participantes deben depositar una cantidad estandarizada en el momento de abrir una posición en el mercado.
  • Es posible apalancarse al poder operar un contrato únicamente teniendo que depositar la garantía que es una fracción del valor del contrato.
  • El creador de mercado tiene la obligación de ofrecer contrapartida en todo momento, de modo que cualquier participante sea capaz de deshacer sus posiciones en caso de ser necesario.
  • Existencia de cámara de compensación que se encarga de intervenir en el mercado de futuros cubriendo las pérdidas en caso de que una de las partes incumpla el contrato.
  • Tienen, por lo general, comisiones reducidas.
  • Suelen representar una cantidad nominal importante. Con la introducción de los futuros Micro el nominal de éstos es una décima parte de la de los contratos E-Mini.

Por su parte, los CFDs cuentan con las siguientes características:

  • Permiten operar con un gran apalancamiento al requerir una pequeña fracción de la posición abierta como garantía.
  • Es posible abrir posiciones muy pequeñas al poder operarse fracciones de contrato.
  • No están regulados por mercados organizados. Se trata de productos OTC, es decir, son directamente negociados entre las dos partes. por lo que es el creador de mercado el que genera el precio.
  • No tienen fecha de vencimiento. Por lo tanto, no tenemos que renovar periódicamente el contrato como ocurre con los futuros.
  • No siempre los precios de los CFDs reflejan el comportamiento de los activos subyacentes.
  • Del mismo modo que los futuros, los CFDs también son liquidados diariamente.
  • Además de pagar comisión, hay que abonar intereses diarios en caso de tener posiciones largas abiertas. En caso de tener posiciones cortas abiertas se cobran intereses. No obstante, los intereses que se cobran son menores que los pagados por las posiciones largas.

Dentro de las distintas opciones que existen para operar los índices bursátiles más destacados, en el presente artículo hemos enumerado las características más importantes, según nuestra opinión, que presentan los futuros y los CFDs. Queda en manos del inversor investigar en mayor profundidad para elegir el producto que mejor se adapte a las características particulares de su cuenta.

 

Alberto Barea.