FORMAS DE MEDIR EL RIESGO (EL VAR) por Alejandro Lucas

Normalmente, cuando queremos cuantificar el riesgo que corremos al operar un sistema, la mayoría de nosotros utilizamos el Draw Down, que es la máxima pérdida que ha tenido un sistema a lo largo de la historia.

El draw down, en mi opinión, tiene algunas “limitaciones” derivadas como en otros casos que hemos visto en el pasado, de ser un valor absoluto y no relativo. Por ejemplo:

  • No permite comparar activos diferentes y/o sistemas diferentes.
  • No sabemos cuántas veces se ha producido una pérdida similar, tendrán el mismo draw down, y no debería interpretarse como el mismo riesgo, un sistema donde se hayan producido varias malas rachas similares que uno donde sólo se haya producido una vez.
  • Tampoco nos da una idea de cómo varía en el tiempo, y es muy sensible a él. Por lógica, el draw down que produzca un sistema durante varios años de operativa ha de ser mayor que el que se produzca durante un periodo menor.
  • Consecuencia de esto, no nos informa de la probabilidad que hay de que se reproduzca durante la operativa posterior.

Vamos a ver otro método de medición/evaluación, El VAR, muy utilizado entre los profesionales, pero no tanto a nivel retail. Es más completo pues pretende acotar la pérdida máxima esperada, durante un periodo de tiempo determinado y la probabilidad con que podemos esperarla. De hecho, según Rankia, esta es su definición:

“El VaR (Value at Risk) se puede definir como el valor máximo probable de pérdida, con un intervalo de confianza determinado, y sobre un cierto periodo de tiempo.

Por ejemplo, ¿qué significa un VaR 4 a 1 año, con un nivel de confianza del 98%? Pues significa que, en el plazo de 1 año, existe un 98% de probabilidad de que un inversor no pierda más de un 4%, o visto desde otro punto de vista, que sólo habrá un 2% de los casos en los que su inversión podría perder más de un 4% en un año.“

Así pues, parece conveniente calcular el VAR de nuestras inversiones, o pedir a nuestros gestores que nos lo aporten, para hacernos una idea más afinada del riesgo que corremos. Las diferentes formas de calcularlo pueden ser objeto de otro artículo. Y como siempre, aunque sea de Perogrullo, acabamos con una advertencia: Ojo con el riesgo que tomamos, ya que puede haber un 95% de probabilidades de que algo no ocurra… ¡Pero queda un 5% de que sí!

Alejandro Lucas