¿FIN DEL IDILIO ORO –DÓLAR?

En los mercados financieros existen una serie de pautas o reglas no escritas que acostumbran a cumplirse de forma inapelable. Digamos que para el operador experto son situaciones que las marca el sentido común y que denotan el equilibrio consistente en los mercados.

Para entender bien de que estamos hablando vamos a introducirnos en el concepto de patrimonio de inversión. Con esto nos queremos referir a todo el capital disponible del que dispone el inversor.

Dice una de las reglas maestras de la inversión que hay que diversificar, es decir, invertir nuestro patrimonio de inversión en fracciones o pedazos más pequeños repartidos entre diferentes activos. La pregunta obvia es: Cómo logramos identificar en qué activos debemos invertir, porque si nuestro objetivo es diversificar, debemos hacerlo de la mejor forma posible. Llegados a este punto debemos introducirnos en conceptos más tangibles, y para eso acudir a nuestra amiga la estadística.

El Coeficiente de Correlación, nuestro gran aliado

Mediante el coeficiente de correlación vamos a conseguir identificar los activos que guardan una evolución de precios parecida o semejante. Es decir, que su comportamiento en el mercado es muy parecido. De hecho, el coeficiente cuantifica esa semejanza mediante un indicador numérico.

De esta forma conseguimos identificar los activos cuya evolución es complementaria, y por tanto su combinación puede ayudar a reducir el riesgo en las carteras.

El Coeficiente de correlación nos permite cuantificar de forma exacta la semejanza del comportamiento en el mercado de dos activos

Normalmente cuando se crean carteras, siempre se busca incluir en ellas un determinado número de activos cuyo coeficiente de correlación con el resto de componentes del portfolio sea negativo, es decir, cuya evolución en el mercado acostumbre a ser la contraria que el resto. De esta forma, en una situación de pérdidas para la cartera, ese activo compensará con ganancias.

Esta es una función que se le ha atribuido al oro. El oro, tiene una descorrelación con los mercados de Renta Variable, lo que le da unas facultades únicas para poder ser incluido en multitud de carteras de inversión como contrapeso a la exposición a mercados bursátiles.

El oro, el activo descorrelacionado por excelencia

Se podría hacer una extensión lógica con otros activos y formular la hipótesis de que el oro tiene un comportamiento opuesto al dólar, como normalmente sucede. Y digo normalmente, porque hay ocasiones en que esto no sucede así, y de forma momentánea estos dos activos evolucionan a la par.

El mero hecho de que esto suceda es un síntoma de la especial singularidad de la situación.

De hecho, podemos apreciar en el gráfico como esta situación de un cierto paralelismo se ha dado desde 2016, con el factor diferencial de la mayor volatilidad del metal. La tendencia a largo plazo ha seguido en esta línea hasta este 2021.

A partir del primer semestre de este año hemos visto como el USD rompía la dinámica bajista e iniciaba una apreciación, pero el oro se mantiene en la tendencia bajista a largo plazo.

Posibles causas del fin de la divergencia

La situación en muchos términos es tan extraordinaria que podemos tener diversas teorías sobre el porqué se ha producido este cambio de tendencia en el mercado. Las sucesivas medidas expansivas en el mercado que ahora deben reducirse, el compromiso de la Reserva Federal a llevar a cabo esta reducción, el cambio e impacto debido a la pandemia….

Son factores que podemos poner encima de la mesa, pero quizás uno de los que están presentes en todos los movimientos del mercado actual es la inflación.

Una inflación que a pesar de que los bancos centrales insistan en su temporalidad, sigue sin dar muestras de desfallecer y sigue descontrolada al alza. Esto puede estar forzando a buscar liquidez, y la liquidez por excelencia en el mercado está encarnada por el dólar.

Por ahora los mercados financieros siguen sin darse por aludidos de lo complejo de la situación y siguen empujando al alza, aunque por ejemplo, esta semana los mercados europeos se han resentido por el dato de inflación, precisamente.

Veremos lo que sucede, pero este fin de esta situación macro tendrá un impacto en el mercado más a largo plazo y es un síntoma de los movimientos que se están produciendo.

Aludiendo al principio del post, el patrimonio de inversión que tenemos está limitado, por lo que invertimos en un activo es por que lo desinvertimos en otro. Estos flujos de capitales del mercado siempre nos dan una información muy interesante.

Podría ser que el oro recuperara la tendencia y siguiera al dólar, pero el sentido común indica que esto no debería ser así, y en caso de subidas del metal deberíamos ver bajadas del USD, pero una vez más hay multitud de factores que pueden cambiar el pronóstico.

 

Albert Salvany.

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