ESTE MES ARGENTINA por Lluís Benguerel

Estamos volviendo a ver tensiones en Argentina no es nuevo en las últimas décadas ya lo vamos viendo cada ciertos años.

La crisis de confianza se inició cuando los inversionistas financieros de corto plazo se enteraron de que Argentina no tenía margen para continuar con sus voluminosas emisiones de deuda en el mercado internacional.

“Nos financiaremos con el mercado local”, había declarado semanas atrás el ministro de Finanzas, Luis Caputo. Los mercados no lo vieron con buenos ojos y para colmo, Estados Unidos elevó su tasa de interés y aspiró fondos de países endeudados.

Analistas estiman que se ofrecerá una tasa de 50% para que los inversores permanezcan en moneda nacional.

“Hasta ahora, la respuesta del gobierno ha sido incrementar fuertemente las tasas de interés, reducir las inversiones públicas de 2018 e iniciar negociaciones con el FMI para obtener una línea de crédito flexible. Estas medidas proactivas buscan impedir que la turbulencia financiera afecte la economía real, aunque probablemente tendrán una presión negativa en el crecimiento económico de este año”, estimó Moody’s.

El personal del FMI continúa el diálogo con las autoridades argentinas con el fin de lograr un programa respaldado por el Fondo. Nuestro objetivo común es llegar a un rápido acuerdo en estas negociaciones” explicó el vocero del organismo.

Fuentes del Gobierno destacaron el apoyo del Fondo a la política cambiaria argentina de tipo de cambio flotante, cuyo nivel es determinado por el mercado “como un punto clave del marco de metas de inflación”.

A la fecha aún se desconoce la cantidad de dinero solicitado por Argentina al FMI, aunque el mercado financiero argentino estima que sería de por lo menos unos 30 mil millones de dólares.

Porque se llegó a esta situación, Macri recibió un país en situación calamitosa: un déficit fiscal del 7% del PIB, una inflación del 25%, la más alta de América Latina, excepto Venezuela, un índice de pobreza del 30% o la economía estancada durante varios años. Eso sin contar algunas trampas intencionadas como la venta de dólar a futuro, con gran costo para el nuevo Gobierno que asumiera.

En el comienzo de su gestión tenía dos opciones, al menos en el plano teórico, para corregir el rumbo.

Una, bajar drásticamente el gasto público, tal como proponen los liberales extremos. Esto era inviable desde el punto de vista político y social. Gran parte del gasto estaba aplicado a un extenso programa de planes sociales para paliar la situación de pobreza inexplicable, tras doce años de holgura por los precios internacionales de nuestros productos de exportación.

La otra posibilidad era la única viable: hacer los ajustes en forma gradual. Y es lo que hizo y está haciendo el Gobierno. Ha avanzado en la corrección del subsidio a las tarifas de luz, gas, agua y transporte. Y está sobre cumpliendo las metas de reducción del déficit fiscal fijadas para este año.

Esta segunda opción significaba, lógicamente, acudir al mercado de capitales, endeudarse hasta tanto la economía se reactivará y el déficit se redujera por esa vía. En los dos primeros años de gobierno esta posibilidad era plausible en razón de las bajas tasas del mercado internacional de capitales. Esta situación ha cambiado. Las tasas han aumentado, el dólar se ha fortalecido y el flujo de capitales financieros al país se ha detenido y está tomando una dirección contraria.

Y esto le crea problemas a la economía argentina y al Gobierno. Hace las cosas más difíciles. Pero cabe preguntarse si pone en duda que el camino emprendido era el correcto: reducción del gasto público en forma paulatina y financiación con endeudamiento.

Un portavoz del FMI dijo que el prestamista multilateral respalda un tipo de cambio flotante en Argentina y no establecerá objetivos en pesos como condición para una línea de crédito actualmente en negociación. La junta se reunirá el viernes para analizar la solicitud de Argentina de un acuerdo de reserva. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dijo a Mauricio Macri el lunes que apoya la decisión de recurrir al FMI.

La caída del 25 por ciento del peso este año ha impulsado una venta masiva en todos los activos en Argentina, del crédito a los mercados de acciones y obligó a las compañías a posponer las ofertas públicas iniciales y las ventas de bonos. El banco central respondió con tres subidas sorpresivas desde mediados de abril, elevando la tasa clave a las más altas del mundo. El gobierno dijo que reducirá el déficit fiscal primario al 2,7 por ciento del producto interno bruto de un objetivo anterior del 3,2 por ciento.

Tendremos que seguir muy pendiente ya que como bien sabemos en caso de una crisis importante el contagio seria inminente. Como ya nos dice MOODY’S – HARD TO SEE ANY CONTAGION FROM ARGENTINA TURMOIL IN LATIN AMERICA APART FROM POSSIBLY URUGUAY.

Estemos muy atentos para que luego no sea dicho que no estábamos avisados.

Lluís Benguerel