Cómo protegernos de la aversión a las pérdidas por Alberto Barea

En la línea de analizar comportamientos que llevan al inversor a actuar irracionalmente, vamos a analizar otro aspecto al que los inversores nos enfrentamos y que induce a efectuar salidas antes de tiempo, la aversión a las pérdidas. La aversión a las pérdidas produce que el inversor cierre operaciones antes de tiempo, debido al hecho de que las pérdidas son valoradas psicológicamente con mucha más intensidad que las ganancias.

En este escrito vamos a analizar con más detalle, inversiones que han sido muy rentables durante los últimos 10 años. Se trata de un tramo en que el mercado ha sido extremadamente alcista, prácticamente unidireccional, con periodos breves de retrocesos. Queremos determinar el efecto que produce seguir con demasiado detalle cualquier inversión, por buena que sea y el efecto psicológico que puede derivar de él, para el inversor.

Las inversiones que vamos a analizar son el índice Nasdaq100 sin dividendos y la compañía Amazon.

Si hubiéramos invertido en estos dos activos, la rentabilidad obtenida durante los últimos 10 años habría sido del 356.7% para el nasdaq100, una rentabilidad muy notable, y si hubiéramos comprado acciones de Amazon y las hubiéramos mantenido hasta la fecha, la rentabilidad habría sido de un extraordinario 1754.15%. Las dos opciones han batido clarísimamente a la inflación que hemos tenido estos últimos 10 años y por supuesto, a la rentabilidad que se podría haber obtenido en productos más conservadores como cuentas remuneradas, plazos fijos, etc…

Imagen 1 Nasdaq 100

Imagen 2 Amazon

De todos modos, la rentabilidad no se ha producido de forma constante, los precios de los activos fluctúan a lo largo del tiempo y se producen retrocesos, producto de los movimientos especulativos del mercado. Si analizamos los datos del retroceso del precio desde el valor máximo conseguido anteriormente, lo que llamamos draw down, podremos observar la cantidad de periodos del total en los que los precios están en draw down.

Una vez calculado el draw down de los dos activos, descubrimos que la mayor parte del tiempo estas dos inversiones han estado por debajo del máximo anterior. Este dato puede parecer no tener importancia desde el punto de vista de una inversión, no obstante, este hecho hace percibir al inversor que está perdiendo dinero, o dejando de ganar lo que percibe que ha sido suyo.

La inversión que abrimos en el Nasdaq 100, en términos diarios, se ha pasado el 85,37% de las sesiones por debajo del nivel máximo. Un inversor que se hubiera indexado con el Nasdaq 100, habría tenido la sensación de estar perdiendo más de 8 de cada 10 días. Si aumentamos el time-frame a datos semanales, el número de semanas que la inversión permanece en draw down se reduce hasta el 72,36%. Finalmente, si analizamos los datos mensualmente, la cantidad de meses que un inversor tendría sensación de estar perdiendo se reduciría hasta el 54,17%.

La mejor inversión de todas en términos de rentabilidad conseguida, Amazon, se ha pasado el 90% del tiempo lejos de máximo, teniendo en cuenta liquidación diaria. Es decir, 9 de cada 10 días el inversor de Amazon ha tenido la sensación de estar perdiendo dinero. Si aumentamos el time-frame a datos semanales, el tiempo que dura el draw down se reduce drásticamente al 79,31%. Por último, si analizamos el valor de las acciones mensualmente, la duración el total de semanas por debajo del máximo se reduce hasta el 60%.

Como vemos por los dos ejemplos, cuanto menor es la frecuencia de liquidación, menor es el porcentaje de tiempo en el que el inversor experimenta la sensación de estar perdiendo dinero. Si estamos pendientes constantemente de las rentabilidades en el mercado, se produce una fatiga importante, que puede producir que el inversor cierre su posición para dejar de sufrir la sensación de pérdida.

Como conclusión según los datos observados, una vez hemos diversificado nuestra cartera entre diversos activos que creemos que van a ser rentables a largo plazo, lo mejor que se puede hacer es fijar de antemano un plazo y dejar que maduren, sin actualizar continuamente el precio, ya que nos puede llevar a perder las posibles rentabilidades futuras.

 

Alberto Barea