BUSCANDO LA PARIDAD EN EL EURUSD

Si la memoria no me traiciona, creo que fue en junio de 2015 en la que participé en un evento en Barcelona ‘Live Trading Day’, concretamente en una mesa redonda: ‘Perspectivas de la Zona Euro’. Para ponernos en contexto, junio de 2015 es un periodo agitado para la moneda europea con un rescate de Grecia a un pendiente y un Euro con fuertes presiones bajistas. Adicionalmente el BREXIT empezaba a aparecer en las agendas de los operadores con las incertidumbres generadas por el referéndum.

Las incógnitas eran múltiples y la perspectiva a día de hoy, nos puede mostrar que la incertidumbre es implícita en el mercado y se ha instalado para quedarse, sobre todo hasta que las políticas monetarias no se normalicen. Dentro de este escenario una idea recurrente planeaba sobre el ambiente en esa charla que podría resumirse en una sola pregunta:

¿Para cuándo la paridad?

Al final, la sangre no llegó al rio y Grecia acordó un rescate en diversas fases que le permitió salir del atolladero, al menos a nivel macro. A pesar de haber salvado ese importante escollo esta es una pregunta que los que estamos inmersos en el mercado de divisas hemos oído o se nos ha formulado de una forma repetitiva y continuada desde entonces buscando siempre la misma respuesta. Si os fijáis la formulación de la pregunta ya está totalmente condicionada, ya que estamos preguntando cuándo sucederá, sin plantearse en ningún momento la probabilidad de que se produzca o no el suceso en cuestión.

Han pasado ya dos años, y ahora podemos decir con total seguridad de que al final no se ha dado esta situación y ahora mismo tenemos un EURUSD en niveles de 1,20, un 20% por encima del objetivo de los que suspiraban por la paridad en una vertiginosa subida desde los mínimos ligeramente por debajo de 1,05 allá por diciembre de 2016.

A pesar de estar en el 3Q de 2017 voy a utilizar los mismos argumentos que en junio de 2015 para exponer la situación y las motivaciones por las que yo creía que las posibilidades de llegar a la paridad con el par eran mínimas, a pesar del sentimiento generalizado.

Y el argumento para al menos, expresar serias dudas sobre una posible paridad en el par es muy simple y su origen radica en la propia composición del mercado. Teniendo además en cuenta que el EURUSD no es un par corriente, que concentra prácticamente el 30% de la operativa en mercado de divisas, y posiblemente un porcentaje importante en transacciones comerciales.

Trabajar en divisas implica una diferencia fundamental a la operativa con otros activos en los que normalmente tenemos un precio a cambio de un bien tangible o un producto financiero.  En este caso, un cruce de divisas define un equilibrio entre dos monedas y, por tanto, en la composición del precio intervienen dos monedas distintas, con fundamentales distintos, y ahí radica precisamente el motivo principal de su valoración: no hablamos de fundamentales concretos, sino del equilibrio y ponderación existente entre fundamentales y aspectos técnicos del EUR y del USD

Entrando en este terreno, ya podemos ver como el escenario es más complejo de lo que podríamos predecir y debemos contar siempre con diversos aspectos al uno y al otro lado del Atlántico.

Desde el punto de vista de la economía macro, el cambio en un cruce es determinante para diferentes variables y ratios económicos. El PIB, datos de comercio exterior como balanzas comerciales dependen en gran medida del equilibrio de los precios y cotizaciones de los cruces de las diversas divisas. Digamos que una divisa expresa un punto de equilibrio y podría ser una de las expresiones de comparación de dos economías.

Este es un concepto fundamental y tenerlo bien presente nos va a permitir acercarnos de forma importante a los mecanismos que regulan los mercados. Si bien es evidente que un nivel de paridad en EURUSD dado el contexto del que procedemos podría ser muy beneficioso para la economía de la zona Euro hablando en términos de comercio exterior por una evidente mejora de su competitividad, esto radicaría directamente y de forma inversa en un descenso de la misma para la economía norteamericana, por lo que, tal y como dije hace dos años, creo que la pregunta está mal formulada de base.

Como traders nuestro objetivo no debe ser cuestionarnos ni intentar adivinar objetivos o niveles concretos, sino hablar de expectativas, y viéndolo desde el punto de vista de un posible movimiento en dirección a alcanzar la paridad la pregunta debería ser:

¿Hasta dónde la Reserva Federal va a estar dispuesta a que se fortalezca el Dólar? ¿Cuál es el umbral máximo de tolerancia que va a exhibir?

Esa es la pregunta que debemos formularnos, siendo conscientes además de que seguramente no hay una respuesta única, pero si indicios que nos pueden llevar a definir una cierta zona de confort del precio del cruce, y que seguramente estará alejada de la paridad en la situación actual. Dentro de esta ecuación, aparte de conceptos y datos de balanza comercial debemos también tener en cuenta el precio de los bonos, tanto europeos como americanos, así como ciertos métodos que nos podrían ayudar a comparar la evolución de las economías ligados por ejemplo al poder adquisitivo de los poseedores de esas monedas.

Conceptos como la Guerra de Divisas son muy atractivos a nivel mediático, pero en el caso que nos ocupa, en el EURUSD yo optaría por otros términos más adecuados a la situación y menos belicistas. Cada año, por estas fechas tiene lugar un encuentro que seguramente pasa inadvertido para los profanos pero que marca de una forma muy importante el destino de los mercados.

En Jackson Hole, un recóndito valle del salvaje estado de Wyoming se produce una reunión entre los gobernadores de los principales bancos centrales. Allí, rodeados de grandes montañas se deciden las políticas y directrices de las instituciones que controlan la economía mundial. Es en encuentros como éste en el que se fragua segura sincronización de las políticas monetarias de los bancos centrales, de manera que la Guerra de Divisas no es tal en muchos casos y normalmente queda en algún tipo de acuerdo tácito de no agresión. Otro tipo de tácticas sería un malgasto inútil de esfuerzos y recursos, y los gobernadores son muy conscientes de ello, especialmente la anfitriona Yellen y Mario Draghi.

Por tanto, es bastante lógico pensar que existe una mínima coordinación entre las distintas políticas monetarias y precisamente esa complicidad es la que puede dar más estabilidad al mercado más allá de las comprensibles oscilaciones más a corto plazo.

Lo realmente importante es mantener el concepto y la idea de que no hablamos de un solo activo el cual fluctúa influenciado únicamente por su comportamiento técnico o en base a sus fundamentales, sino que estamos delante de una estructura más compleja que refleja un equilibrio entre un par de activos. Sólo podremos acercarnos a interpretar más correctamente los movimientos en mercado de divisas y su posible evolución

Albert Salvany